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La Comunitat Valenciana acoge a 90.000 musulmanes

Decenas de musulmanes, durante un rezo del mes del ramadán en la mezquita de la calle Quevedo de Castellón. Alrededor de 90.000 personas procedentes de países islámicos viven en la Comunitat Valenciana. La gran mayoría de ellas son originarias de los países del norte de África, más concretamente de Marruecos y Argelia.

La inmigración ha sido la principal vía de entrada de nuevas religiones en España. A falta de la existencia de un registro (por ejemplo, no se sabe cuántos ciudadanos de origen español son musulmanes), algunas asociaciones y entidades islámicas calculan que gran parte de las personas procedentes de estos países profesan la religión islámica.

Entre el 80% y el 90% de los inmigrantes de países islámicos cumplen con los preceptos del mes del ramadán o con las fiestas más señaladas, como la del cordero. "Practicantes, de rezar todos los viernes y cumplirlo todo, aproximadamente el 10% del total", agregan desde una entidad.

Desde las mezquitas y organizaciones religiosas islámicas elevan hasta el 95% o el 98% el porcentaje de musulmanes que, procedentes de estos países, viven en la Comunitat.

Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan en 56.950 los ciudadanos de nacionalidad marroquí empadronados en la Comunitat Valenciana y en 14.725, los argelinos.

Sin embargo, una parte de los ciudadanos magrebíes están muy arraigados en los municipios valencianos, lo que les ha llevado a alcanzar la nacionalidad. El número de habitantes de la Comunitat nacidos en Marruecos o Argelia asciende a 78.000 personas. Cerca de 7.000 tienen nacionalidad española, francesa o de algún otro país.

En cualquier caso, estos magrebíes (a los que se sumarían apenas 330 tunecinos) son los musulmanes mayoritarios en la Comunitat Valenciana. "Casi todos ellos son suníes, de la rama más moderada del islam", apuntó Said Ratbi, presidente del Consejo Superior Islámico de la Comunitat Valenciana, una entidad impulsada por 18 mezquitas y 7 entidades laicas.

Todos musulmanes
Ihab Fahmy, coordinador de las Comunidades Islámicas de Valencia, Murcia y Baleares prefiere no hacer distinciones entre suníes y chiitas: "Todos somos musulmanes y punto. Estos fueron términos que empezaron a usarse desde EE. UU. después de la guerra de Irán e Irak para dividirnos".

Esta entidad organiza este fin de semana en El Vedat de Torrent el III Congreso Nacional de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), con el título Ser voluntario es un deber social. "Lo normal del ser humano es extender la mano a los demás", agrega Ihab Fahmy en relación con la distinción entre suníes o chiitas.

Fahmy es uno de los impulsores de la Comunidad Islámica de Valencia, que gestiona la mezquita de la calle Méndez Núñez.

Esta es la primera que empezó a funcionar en Valencia en la época reciente "y una de las primeras de España", a principios de los años 60. La opinión de Fahmy coincide con la del resto de responsables de mezquitas consultados. La gran mayoría de los musulmanes son "moderados y tolerantes". El problema, prosigue, "es que muchas veces se destaca más al extremista, porque cuando uno grita llama más la atención".

"Muchos musulmanes hacen trabajos de voluntariado, por ejemplo ayudando a un enfermo o a alguien recién llegado, pero muchas veces se hace de forma desorganizada", concluye Fahmy. La interculturalidad y la educación, serán otros de los temas de análisis.

El tercer país islámico con mayor presencia en la Comunitat es Pakistán (6.159).

Tras esta nación asiática se sitúan Nigeria (5.401), Senegal (3.501) y Malí (1.491), miembros de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS, en sus siglas en inglés).

Dentro de las cuatro grandes escuelas suníes, entre los norteafricanos prevalece la malekita, o malikita, que surgió en el siglo VIII en Medina y actualmente tiene carácter moderado.

Algunas fuentes consultadas afirman que apenas hay un 1% o un 2% de musulmanes chiitas en España, una tendencia que no tiene muy buena aceptación en los países occidentales y es mayoritaria en Irán y el sur de Irak.

Lejos del malikismo, en el otro extremo se podría situar a las tendencias wahabita y salafista, esta última es considerada como la más radical. Algunas fuentes subrayan que no se debe igualar a ambas.

El wahabismo tiene sus seguidores en Arabia Saudí y en otros países de Oriente Próximo. Surgió hacia el siglo XVIII y proponía "volver a las raíces" del islam en una época en que comenzaban a "adorar santos y tumbas", algo que rechaza esta interpretación. Ningún centro islámico de Valencia se reconoce como partidario de esta tendencia y ninguna mezquita acusa abiertamente a otra comunidad de tener estas creencias.

"No se pueden poner etiquetas a nadie por su procedencia", dice un magrebí en referencia a Oriente Próximo o Pakistán. Buena parte de los musulmanes de este último país asiático que emigraron a la Comunitat son sufíes.

Esta tendencia, que muchos integran entre los suníes, se decanta por lo más espiritual o lo más místico, por la meditación y el individualismo.

Otros musulmanes se lo reprochan y consideran que el islamismo debe ser compartido, como algo público y social.

Aunque en Nigeria la mitad de la población es cristiana, hay otro 50% considerado suní. En este país también se mezclan algunos ritos de antiguas creencias africanas.

Como los nigerianos, los senegaleses y los malís, y en general los africanos, también son considerados suníes moderados. El resto de musulmanes de la Comunitat, (unos 1.500) proceden de Oriente Próximo.

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La 5ta Ciudad

Si todos los musulmanes de la Comunidad Valenciana residieran en un núcleo urbano, éste sería el quinto más poblado, sólo detrás de Valencia, Alicante, Elche y Castellón.

Con 113.595 residentes que profesan la religión del Islam, la comunidad musulmana valenciana supone ya el 10,5 por ciento del total que reside en España.
Se trata de una «ciudad» en expansión, sobre todo al rebufo del aumento de la inmigración procedente de países como Marruecos, Argelia o Senegal, que representan el 9.6% de la población extranjera de la Comunidad -732.102 personas- y el 83.5% de los africanos que son un total de 84.016 personas en la Comunidad Valenciana (marroquíes 52.051, argelinos 14.704, senegaleses 3.375).

A nadie se le escapa la singularidad del colectivo musulmán y la especial sensibilidad que las administraciones públicas tienen hacia él a la hora de calibrar sus políticas de integración, defensa de derechos o reclamación de obligaciones. Con estos fines está orientada la acción de la Conselleria de Inmigración y Ciudadanía cuyo conseller, Rafael Blasco, mantuvo ayer un encuentro con una de las organizaciones que representa al colectivo en Valencia, el Centro Cultural Islámico, que recientemente eligió a una mujer como presidenta.

Blasco, quien visitó la sede del Centro Cultural Islámico, explicó que la relación con esta institución se fundamenta en «la política del Consell que ve como prioritario el fomento del diálogo y el encuentro interreligioso».
La Conselleria de Inmigración y Ciudadanía ha concedido este año ayudas al Centro Cultural por un importe de 163.100 euros para la atención ciudadana y fomento del asociacionismo.

Blasco subrayó que el objetivo de esta legislatura es «seguir trabajando por la consecución de una sociedad plural, a través de la integración ciudadana que supone un proceso de equiparación de derechos. Esto es una integración a todos los niveles: social, cultural, religioso y laboral, donde se de una integración recíproca de facto».

Enseñanza de religión
La presidenta de la institución musulmana, la española Amparo Sánchez, reclamó una integración bidireccional a través de la cual «los inmigrantes deben integrarse en la
vida social y los valencianos deben facilitar dicha integración».

La presidenta del Centro Cultural Islámico reclamó también la «igualdad en la enseñanza de las religiones en España, una necesidad que ve buena para todos independientemente del credo de cada familia y para que no haya tanto miedo hacia quien profesa otra religión».